miércoles, 27 de agosto de 2014

Como amortiguar las experiencias

¿Sabías que cuando no encontrás lo que esperás está viviendo una conmoción?
En la cotidianeidad de los dias, no encontrarte con lo que esperás genera una diferencia de expectativas,y así uno comienza a sumar sucesos no significados en su sistema.
Algo así como que tus neuronas poco a poco, según como oranices estas diferencias, comienzan a transmitir distintos patrones de conductas.

Las experiencias amargas, las contínuas restricciones, las angustian y hasta el no saber como expresar todo tu caudal de creatividad, van limitando tu acontecer diario, producto de pautas mentales que uno configura desde lo no asimilado desde lo no asumido.

Al acumular impactos emocionales tu sistema entra en acidosis, abriéndole la puerta a millones de estados psicofísicos que ocaciones malestar e incluso algunas enfermedades.
Al parecer la forma de alimentarnos, que es un tipo de nutricion, también influye.
Estoy tratando de hablar de la falta de alcalinidad y sus efectos sistémicos.
La falta de alcalinidad implica que tu sistema se está tornando ácido, se corroe.
Con razón el Vaticano tiene su propio huerto!

Parecería que cuanto mas intoxicados estemos ,mejor irán las multinacionales de loslaboratorios y tendremos más individuos enfermos, un negocio redondo.
Mi consejo, mantén tu cuerpo alcalino.

Inicialmente conviene explicar lo que significa acidez y alcalinidad. Estos dos términos responden a la forma de clasificar la reacción de cualquier elemento. El grado de acidez o alcalinidad se mide a través de una escala llamada de pH (potencial de hidrógeno) que va de O (extremo ácido) a 14 (extremo alcalino), ubicándose en el centro (7) el valor neutro. O sea que entre O y 7 tenemos los valores de acidez y de 7 a 14 los de alcalinidad.

A nivel celular se produce una especie de combustion interna, ya que se libera calor corporal.
Los residuos que se originan en este proceso de combustión, son de naturaleza ácida y deben ser evacuados del organismo a través de las vías naturales de eliminación (riñones, intestino, piel y pulmones)

Para cumplir adecuadamente esta tarea la sangre debe mantener un ligero nivel de alcalinidad. En una persona sana el pH de la sangre (la linfa, el líquido cefaloraquídeo, etc.) se ubica entre 7,40 y 7,45. Cuando se incrementa el nivel de acidez, debido a ciertos mecanismos de autorregulación, la sangre logra conservar este vital equilibrio. Lo hace a través del aporte de bases (álcalis) que neutralizan los ácidos. Por ello, para obtener un sano metabolismo celular, es preciso que junto al oxígeno, la sangre tenga un constante flujo de sustancias de naturaleza alcalina, a fin de poder neutralizar los ácidos.

En primera instancia la sangre obtiene estas bases de los alimentos.

En caso de ulterior necesidad -sea por exceso de ácidos o por carencias nutricionales de bases- puede recurrir a la reserva alcalina de huesos, dientes, tejidos. De este modo la sangre se convierte en un “ladrón” de la estructura orgánica, con el solo objetivo de restablecer el vital equilibrio ácido-básico. Así se pone en marcha el mecanismo de descalcificación y desmineralización. Estos mecanismos nos llevan al desgaste de huesos, degeneración de las articulaciones, cabello débil, lesiones en mucosas, afecciones en vías respiratorias.

Un tiempo prolongado con el cuerpo acídico es lo mismo que la corrosión, este corroería los tejidos, venas y arterias. Cuando el pH se vuelve acídico hay deficiencia de oxigeno, esto provoca que se creen microformas anaeróbicas dañinas, las formaciones de gérmenes, hongos y virus.

Síntomas de exceso de acidez:


Tristeza, hiper-emotividad, tendencia a la depresión, nerviosismo, irritabilidad.

Dolores de cabeza, conjuntivitis, palidez.

Saliva ácida, encías inflamadas y sensibles, alta irritación de las amígdalas y faringitis que conduce infecciones repetitivas de las mucosas.

Caries y dientes agrietados o frágiles.
Sensibilidad de los dientes al contacto con alimentos fríos, calientes o ácidos.

Acidez estomacal, eructos ácidos, espasmos, dolores estomacales, gastritis y hasta úlceras.

Ardor en el recto, predisposición a las inflamaciones intestinales y decoloramiento de las haces por agotamiento.

Orina ácida, irritación y ardor en la vejiga y uretra. Cálculos renales y de la vejiga

Sensibilidad de las vías respiratorias al frío, frecuentes resfriados, bronquitis, sinusitis, anginas, hipertrofia de las amígdalas, tendencia a las alergias, tos y garganta áspera por irritación de ésta.

Sudor ácido, piel seca e irritaciones.
Grietas entre los dedos y alrededor de las uñas, micosis, granos, eczemas diversos.

Las uñas se adelgazan, se parten y se quiebran con facilidad.
Estrías y manchas blancas.

Calambres y espasmos, tendencia a la tetania, al lumbago y tortícolis.

Desmineralización de los huesos: osteoporosis, osteomalacia y raquitismo.
Fracturas y lentitud en su consolidación. Crujido de las articulaciones, bloqueo de las vértebras, reumatismo, artrosis, artritis, ciáticas y hernia discal.
Dolores articulares migratorios.

Hipotensión, mala circulación, extrema sensibilidad al frío. Tendencia a la anemia y a las hemorragias. Sabañones.

Agotamiento e hipofuncionamiento de las glándulas en general, excepto la tiroides, que tiene tendencia acelerarse.

Inflamación de las vías genitales por los ácidos. Se favorecen de infecciones.

Sensibilidad desmesurada al dolor en general, insomnio.

Mantengamos el sistema alcalinizado. Si te estás preguntando cómo, te paso la información necesaria para empieces a cuidatre:

Un gran alcalinizante es el limón, porque tiene un pH 3,5 y contiene vitamina C, que es ácido ascórbico, y también contiene bicarbonato de potasio que va a interactuar con el bicarbonato de sodio de nuestro organismo aumentando su nivel. Otro de los compuestos del limón que alcanilizan de nuestro cuerpo son los flavonoides. Estos tienen, además, acciones antioxidantes. A su vez, el limón contiene magnesio, que es un mineral alcalinizante.

Si comemos predominantemente vegetales, tenemos un aporte en el cuerpo de bicarbonato que produce un estado de alcalinidad en forma natural. Los vegetarianos ya descubrieron esto, pero no es necesario hacerse vegetariano para lograr bajar la acidosis de nuestro cuerpo. Con dietas carnívoras el cuerpo se adapta y compensa muy bien la acidosis que pudiera tener por la falta de las verduras y frutas. Lo que el cuerpo no llega a compensar y, por lo tanto se enferma, es lo que ingresa como hidratos refinados (azucares y harinas) que, además se ingieren en grandes cantidades por tener un efecto adictivo comprobado sobre nuestro cerebro.

La bananana , ananá y melón son las frutas alcalinas por escelencia


Ideas para alcalinizar la comida

* Siempre que se coman comidas acidificantes es bueno tomar 1/2 vaso de una solución de 1/2 cucharadita de café de bicarbonato de sodio, diluido en 1 litro de agua.

* Remojemos las legumbres durante la noche en el agua de cocción de repollo blanco. Al día siguiente, cuando las cocinemos habrán liberado sus residuos ácidos.

* Cuando se cocinan salsas a base de tomate, es bueno agregarles agua de cocción del repollo blanco.

Si agregamos a todas las ensaladas 1/2 hoja de repollo blanco logramos alcaliniazarlas.

* A lo largo del día, a modo de colación podemos comer entre 6 y 8 unidades de nueces, almendras o castañas, como elementos alcalinizantes.

* De noche, es bueno terminar el día con una limonada hecha con el jugo de un limón, agua y jengibre.

* Una vez por semana conviene hacer una dieta líquida en base a jugos de frutas y verduras frescas sin límite.

* Un excelente jugo alcalino es: 2 hojas de repollo blanco, 3 tallos de brócoli, 3 ramas de perejil, 1 zanahoria y 3 tallos de apio. Colocarlos en la juguera o en la procesadora con agua.


Fuentes:

Alejandra Rodríguez Zía
https://www.facebook.com/JorgeHFrechou

No hay comentarios:

Publicar un comentario